ENTREVISTA.
Montserrat Bordes, profesora de Filosofía de la Ciencia en la Facultad de Humanidades, y de Bioética en la de Ciencias de la Salud y de la Vida, de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Investiga en el campo de la filosofía analítica, especialmente en ética aplicada. Es autora del libro El terrorismo. Una lectura analítica, y publica artículos en revistas internacionales especializadas en filosofía.

No toda lucha antiterrorista es válida

"Una invasión militar no puede acabar con el terrorismo"

Montserrat Bordes  
   
 

¿Qué es terrorismo?
No hay una definición del término terrorista aceptada internacionalmente porque se usa frívola e interesadamente en los medios de comunicación y en los políticos. Existen unas condiciones necesarias, pero no suficientes para que se dé el terrorismo, que son el uso de la violencia para obtener fines políticos, ideológicos o religiosos por agentes estatales o no estatales y por encima de la legalidad internacional. Queda claro que nunca está justificado segar la vida de víctimas inocentes, pero ni por parte de los grupos terroristas ni por los Estados.

¿Todos los terrorismos y los terroristas son iguales?
No. Uno de los errores que se cometen de forma irresponsable es no ser respetuosos con las diferencias. No es lo mismo el terrorismo de ETA que el global islámico.

¿Es acertado declarar una guerra contra el terrorismo?
No. En la medida de que existen terrorismos muy diferentes, es absurdo. Pero hay políticos que aprovechan el terrorismo para juzgar a los enemigos y para limitar las libertades ciudadanas. De todas formas, la guerra contra el terrorismo no lo es propiamente. Las guerras se declaran entre Estados y entre Ejércitos, y este no es el caso. Es evidente que una invasión militar no puede acabar con el terrorismo.

¿Se podría prevenir algún tipo de terrorismo?
Como creo que debería analizarse caso por caso cada tipo de terrorismo, cierto tipo de medidas podrían prevenir algunas situaciones. Una generación satisfecha no suele generar terrorismo y un gobierno democrático tiene que analizarlo. Por ejemplo, ciertas realidades políticas (conflicto palestino israelí) y sociales (problemática musulmana, desigualdades...) pueden contribuir o ser caldo de cultivo de terrorismos, pero nunca justificarlo.

¿La defensa de las libertades supone cierta debilidad frente a los terroristas?
Algunos líderes plantean un falso dilema: "O conmigo o contra mi", pero hay principios que jamás deben ser violados, ya que no toda lucha antiterrorista es válida. Es cierto que un estado democrático es más débil frente a los terroristas, pero pienso que hoy nadie querría volver, en el caso de España, al régimen anterior.

 
 
Concha Roldán