ENTREVISTA.
Carlos Jiménez Villarejo, ingresó en la carrera fiscal en 1962. Su primer destino fue Barcelona. En 1973 sufrió un traslado forzoso a Huesca por la defensa de los derechos humanos. En 1987 fue fiscal jefe de la Audiencia de Barcelona, y en 1995 asumió la jefatura de la Fiscalía Especial Anticorrupción, puesto del que cesó en 2003. Este cese impuesto durante el Gobierno del PP le llevó a la jubilación voluntaria.

 

"Los paraísos fiscales son el refugio de los delitos del mundo"

Carlos Jiménez Villarejo  
   
 


Tras ser cesado como jefe de la Fiscalía Especial Anticorrupción, usted pasó en 2003 a la jubilación voluntaria. ¿Qué le llevó a dejar su carrera?
El ser fiscal con dignidad, sobre todo con dignidad democrática. Mi cese me llevaba a ser fiscal en un destino que suponía una posición subalterna bajo la dirección del fiscal general y de otros fiscales que habían contribuido a esa decisión. Decisión desde mi punto de vista injusta.

¿Cómo vivió aquellos momentos?
Los viví con mucha emoción, pero sin tristeza ni melancolía. Por otro lado, me sentí muy arropado por los compañeros de la Fiscalía Anticorrupción y por otros, que compartieron mi indignación por la decisión tomada. Pero como me dijo una compañera esos días, no sólo desde el Ministerio Fiscal se puede defender la democracia y los derechos humanos. Y tenía razón.

¿Por qué le cesó el Gobierno de Aznar?
Por los trabajos que hacíamos en la Fiscalía Anticorrupción contra los grandes poderes económicos. Casos muy significativos, entre ellos, el procesamiento contra Berlusconi y otros responsables de fraudes en Tele 5. Las causas contra Alierta por información privilegiada en Bolsa, contra Javier de la Rosa, contra el entonces ministro Josep Piqué, contra el transfuguismo en la Asamblea de Madrid...

¿Se gana en seguridad con la limitación de los derechos y las libertades?
No lo creo. Los únicos que ganan con estas medidas son los propios terroristas, que son quienes quieren destruir el sistema democrático occidental; sobre todo si se trata del llamado terrorismo internacional.

¿Qué otras medidas serían más eficaces contra el terrorismo?
La fundamental sería la investigación de las organizaciones económicas que hay detrás de la financiación del terrorismo. Además habría que acabar con los paraísos fiscales, ya que son el refugio de todos los grandes delitos del mundo. Como dice muy bien Javier Rupérez, la supresión de estos paraísos es necesaria para acabar con el terrorismo.

¿Por qué no se acaba con ellos?
Porque son un instrumento de la economía internacional, que favorece la evasión fiscal masiva y que, hoy por hoy, no sé si se está dispuesto a afrontar y a desmantelar.

 
 
Concha Roldán