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ENTREVISTA.
Marcos
García Rey, periodista, trabaja en la agencia EFE, medio en el que
ha sido director del Servicio Internacional en Árabe. Es licenciado en
Filología Semítica y Máster por la Escuela Diplomática de Madrid y la
Universidad Complutense. Ha cursado estudios de doctorado en Relaciones
Internacionales del Mediterráneo, y ha trabajado en los años noventa en
Siria y Jordania. Es un gran conocedor del mundo árabe.
"Hay que
integrar a los musulmanes en los valores democráticos"
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¿Qué es el terrorismo islámico?
Yo prefiero llamarlo islamista. El islamismo es un concepto político
en el que la religión lo engloba todo y rige todos los órdenes de la vida.
Su capacidad destructiva, su naturaleza transnacional, su influencia para
modificar las agendas políticas y su impactante puesta es escena, lo convierten
en un fenómeno nuevo en la historia, con raíces sociopolíticas, económicas,
culturales y religiosas.
¿Cuándo
surge?
El terrorismo islamista globalizado surge a finales de los noventa,
entre otras causas por la aparición de cuatro grandes focos de irradiación
del Islam político: Arabia Saudí y sus petrodólares, el Egipto posterior
a Naser, la revolución iraní y la guerra contra los soviéticos en Afganistán.
No es comprensible el terrorismo islamista sin una ideología de ese corte
o un Islam político anterior.
¿Si
el desarrollo mundial no dependiera tanto del petróleo, cambiaría la situación
internacional?
Sin duda. Al Qaeda existe porque Occidente quiere que sea así y se
le da cancha en los medios de comunicación. Pero, sobre todo, porque hay
unas ansias de expansión de EEUU para controlar las fuentes energéticas
de Oriente Medio, y el Islam choca con esas aspiraciones imperialistas,
también europeas.
¿Qué incidencia
en el panorama mundial han tenido los atentados del 11 de septiembre de
2001, en Nueva York, y del 14 de marzo de 2004, en Madrid?
El 11-S y el 11-M son los dos grandes iconos de Al Qaeda, los más buscados
por su repercusión mediática. El fenómeno Al Qaeda no existiría como tal
en el siglo XIX, ya que no había Internet ni medios de comunicación de
masas. Ambos iconos son el mejor ejemplo de proselitismo y de propaganda
de la causa del Islam contra los que se consideran opresores.
¿Cómo se
debe combatir el terrorismo islamista?
Con medidas policiales, judiciales y financieras, pero no sólo con
ellas. Todo debe ser complementado con la integración en la ciudadanía
de los valores democráticos de los 15 millones de musulmanes que viven
en Europa. Si esto no ocurre, si se sigue en la falacia del multiculturalismo
tolerante, la realidad de confrontación y la amenaza terrorista continuarán.
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