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Fue la número uno de su promoción, la jueza más joven de España, la primera
mujer en una Audiencia y en presidirla, la primera secretaria de Estado
y hoy la tercera en el Tribunal Supremo. ¿Qué le supone su acceso a este
Tribunal?
La culminación de mi carrera. Estar en el Tribunal Supremo me permite
resolver al final los problemas de la gente. Estoy muy ilusionada.
¿Cómo
vivió la noticia de un Gobierno con mitad de mujeres??
Lo viví como un éxito, ya que siempre tenemos que hacer un mayor esfuerzo
en la vida política y laboral. Tener una vicepresidenta tan valiosa, tan
trabajadora y con tantos méritos, y un Gobierno paritario, es muy importante
para la igualdad. A los puestos de responsabilidad no tenemos que llegar
por ser mujeres, si no por capacidad. Pero como se nos exige mucho más,
hay que poner medidas de discriminación positiva.
¿Está
a favor del proyecto de reconocer como última instancia a los Tribunales
Superiores?
Estoy a favor de la propuesta y también lo están la inmensa mayoría
de los jueces. Al Tribunal Supremo le corresponderá la unificación de
doctrina, y no como ahora que tiene que resolver todos los asuntos. Este
proyecto, por el que los Tribunales Superiores de Justicia serán la última
instancia, es muy importante.
¿Qué
le parece la existencia en España de dos asociaciones contra el terrorismo?
La existencia de dos asociaciones no es lo más importante, sí lo son
las víctimas del terrorismo, que han estado olvidadas durante un tiempo.
Aunque las asociaciones hay que respetarlas y son necesarias, son las
víctimas, una a una, a las que debemos cuidar. Que haya dos asociaciones
es lo de menos y no me preocupa.
La Cumbre
de Madrid sobre Terrorismo apostó por dar una respuesta democrática a
la amenaza global del terror. ¿Se está dando?
Las declaraciones son muy positivas, pero tengo una cierta preocupación
desde los sucesos del 11-S de 2001, por la relajación de muchos valores
democráticos en todo el mundo. Creo que se está primando más la defensa
de la seguridad que la libertad y los derechos de las personas. Guantánamo
es la plasmación viva de la violación de todos los derechos de las personas,
con la justificación de que se lucha contra el terrorismo. Los valores
democráticos deben estar por encima de cualquier otra consideración.
¿Se debe
hablar con los terrorismo para conseguir la paz?
Lo primero que hay que exigir es que ETA deje de matar de una vez.
En el siglo XXI no tiene sentido matar por los derechos de un pueblo que
está contra la violencia. Cuando la abandone, yo soy partidaria del diálogo.
¿Se debería
haber ilegalizado al Partido Comunista de las Tierras Vascas?
Cuando el Fiscal General y el Servicio Jurídico del Estado no han encontrado
motivos para instar a la ilegalización, es porque no los había. El Estado
democrático tiene que ser respetuoso con los derechos.
¿El Rey podría
negarse a refrendar el texto que permitirá casarse a los homosexuales?
Mientras sea Rey no puede. Por la Constitución está obligado a refrendar
las leyes y no se le debe pedir que incumpla el orden constitucional.
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